Litosfera

Propiamente constituye la parte sólida del planeta, en la cual el ser humano realiza sus actividades como la agricultura, ganadería, industria, comercio y servicios etc, y también es la parte donde viven otros organismos terrestres como las plantas y otros organismos. Además es en la litósfera en la cual el ser humano edifica sus viviendas.

De igual forma de la litósfera se obtienen varios recursos naturales como son los frutos, verduras, carne de animales terrestres y sus subproductos como carne, leche, huevos y derivados.

Otros recursos que se obtienen de la litósfera son las piedras, tierra, y otros recursos utilizados en la industria de la construcción.

De igual forma se obtienen otros recursos minerales como los metales oro, cobre, plata etc, que se utilizan en joyería, construcciones y en otras actividades económicas.

Como se mencionó anteriormente, la litósfera, hidrósfera y la atmósfera están estrechamente interrelacionados, particularmente cuando se llevan a cabo los ciclos biogeoquímicos y el ciclo hidrológico.

Se calcula que la producción de basura por habitante de nuestro país es de entre 300 gramos a 1000 gramos por día. Si se toma el promedio de 500 gramos por habitante y por día, la producción es del orden de 45000 toneladas por día. Si consideramos que las personas que viven en el campo producen tanta basura o la reutilizan, tal vez esa cifra podría reducirse a 30000 toneladas, aproximadamente. Aún así, esta cantidad  de basura es considerable, sobre todo si se toma en cuenta que la mayor parte de ella es depositada en los basureros a cielo abierto que, con frecuencia, provocan serios problemas de contaminación.

Es evidente que todos los ciudadanos del país debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para no producir residuos peligrosos y no peligrosos. Respecto a la basura doméstica, debemos procurar consumir productos lo menos procesados y empacados posibles; esta acción ayudaría a disminuir la generación de basura.

Sin embargo, la presencia  y las actividades humanas siempre están acompañadas por la generación de desechos y, por lo mismo, se requieren recursos económicos, técnicos y científicos para hacer un buen manejo de los mismos.

Hay diversos métodos de disposición de los residuos, sean peligrosos o no. En general, los residuos peligrosos pueden ser reprocesados y en ocasiones reutilizados; tal es el caso de las industrias que procesan residuos de plomo, plata, cromo, etc. En aquellos casos en que los residuos peligrosos no pueden ser tratados ni reprocesados y operados, para que no provoquen daños al subsuelo, al aire y a los mantos freáticos.

En cambio, los residuos no peligrosos (principalmente basura y escombros) son más fáciles de manejar y disponer. Es común utilizar la incineración, el compostaje, el relleno sanitario o una combinación de los tres métodos.

Mediante la incineración, la basura es quemada a 850° C en hornos diseñados especialmente para ello. Es importante evitar que durante la incineración se desprendan partículas de plomo, mercurio y otros metales como el compuesto químico dioxina, que son bioacumulables y cancerígenos.

Al final de la incineración, se obtienen cenizas que deben ser depositadas en un relleno sanitario, así como energía calorífica que podría ser utilizada en alguna industria fundidora o para generar electricidad. La desventaja más importante de la incineración son los altos costos de instalación, del equipo, de sus repuestos y de su operación.

Otro método de manejo de la basura es mediante el compostaje, para lo cual la basura se clasifica (se separan metales, plástico, vidrios, materia orgánica); la materia orgánica se tritura, luego se fermenta y al final se obtiene una composta orgánica que puede ser utilizada como abono orgánico.

La ventaja del compostaje es que es un proceso sencillo y biológico. Las desventajas son: altos costos de operación, el elevado costo de transporte de la composta a los campos agrícolas y la poca demanda del compostaje por parte de los productores agrícolas.

Finalmente, el relleno sanitario (o vertedero controlado o confinamiento controlado) es un método sencillo, biológico y económico para disponer adecuadamente de los residuos sólidos domésticos. Este método consiste en depositar la basura en lugares previamente seleccionados para colocar los residuos en celdas compactadas y cubiertas con tierra. Lo ideal es que antes de que la basura sea enterrada en el relleno sanitario, sea previamente seleccionada para recuperar materiales reutilizables como cartón, metales, vidrios y plásticos.

El terreno que se va a utilizar como relleno sanitario debe ser escogido de acuerdo con ciertos parámetros preestablecidos, como el hecho de que el suelo sea impermeable, que el nivel freático esté a más de 10 metros y que, además, su ubicación se encuentre a más de un kilómetro de una zona de recarga de acuíferos, que esté alejado de zonas urbanas importantes y vías de comunicación etc.

La mejor manera de controlar la contaminación al suelo por efecto de vertimiento de los residuos sólidos es confinando la basura en rellenos sanitarios, en los cuales se construyen compartimientos en los que se colocan los residuos y se tapan con tierra.

Este proceso puede complementarse con la selección de basura reutilizable (vidrio, metales, cartón y plásticos), para industrializarla.

Aparte de los residuos tóxicos y no tóxicos antes mencionados, hay otros factores  que pueden contaminar al suelo. Tal es el caso de los agentes químicos que pueden eliminar a la biota del suelo (hongos, bacterias, insectos, nemátodos, etc.) y cuyo papel es de gran importancia para degradar la materia orgánica que cae al suelo y así poder liberar los nutrimentos contenidos en la misma, como son: carbono, nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, entre muchos otros. Los detergentes son agentes químicos que afectan la flora y la fauna del suelo y contribuyen a su salinización.

Las aguas negras también contaminan a los suelos con organismos patógenos, excrementos y minerales que alteran la estructura química de las diferentes capas del suelo y promueven la salinización de los mismos.

El suelo, también puede ser degradado con plaguicidas, fertilizantes químicos, maquinaria agrícola pesada (que altera la estructura del suelo) y por el abuso de los monocultivos.

Consecuencias de la contaminación del suelo para el ambiente.

Un suelo contaminado por basura, desechos químicos, desechos tóxicos o cualquier otro contaminante químico o biológico, degradable o no degradable, es un suelo alterado en su estructura, en su composición química y en sus integrantes biológicos, por lo mismo pueden perder su aptitud para uso agrícola, industrial, turístico, urbano, forestal.  Se afectará su medio, su flora, y su fauna, y esto tendrá repercusiones sobre ecosistemas vecinos y sobre el hombre mismo, pues habrá erosión, baja calidad del suelo, suelos mermados y desertificación. En general un suelo erosionado y afectado por la desertificación es difícil y costoso de restaurar.